sábado, 6 de agosto de 2011

Toy

- Sos una máquina, podés estar cogiendo todo el día... no? - me dice, sonriente
- Ayer estuve todo el día cogiendo- adiós sonrisa... me mira como si le hubiese pegado. Por favor. Vinimos a coger o a hacernos arrumacos?? pongo cara de póker y lo beso... qué más puedo hacer? Le hablé como se le habla a un chonguito y el pelotudo se sintió intimidado. El miedo en ese momento no pasa por herir susceptibilidades, sino porque no se le vuelva a parar. Sonrío siete grados mientras lo beso, lo miro tierna-tímida, le digo "Sos muy lindo" en el oído, casi susurrando, y él se afloja. A esa altura de la tarde ya entendí que si lo cojo como suelo hacer con mi amorcito, lo mato. Hasta ahí regulé a media potencia, o un poco más, y lo volví loco. Qué mal que coge la gente, y no lo digo de agrandada o porque me considere una máquina, ni nada, pero, en serio, qué mal.
El flaco me calienta. Es bonito, alto, tiene apenas pancita, y es divertido a la hora de coger, esto último cuenta como virtud y defecto; en un momento estaba mirándolo por el espejo, al mejor estilo pornstar, y él me mira, levanta la mano izquierda y me hace fuck you. Adiós libido.
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Quedamos en encontrarnos a la una en una estación del eléctrico. Le avisé por texto que iba a llegar quince minutos tarde. La verdad, me atrasé, pero siempre llego tarde a las citas; genero suspenso y me hago desear. A veces me sorprende la frialdad con la que puedo manejar este tipo de cosas. Él estaba tan ansioso que nos tomamos un remis por cinco cuadras. Entramos, él abrió la puerta y me dejó pasar. Me dí cuenta entonces que los hombres siempre hacen eso antes de entrar al telo, al menos cuando no soy yo la que abre la puerta de toque. "Tranquila, despacio... generale curiosidad, ganas de partirte. Es tuyo, tu juguete. Evitá el contacto físico hasta llegar a la habitación, desorientalo, que tenga hambre" me decía a mí misma. Antes de subir al ascensor me dijo que le gustaban mis pantalones... yo tiré risita nerviosa.
Entramos, y él se acercó todo tierno (?) y me empezó a besar. Lo dejé en cueros, y lo acaricié. De a poco nos fuimos desnudando... menos las medias. Me había llevado un par de mi gordo. La música en la habitación me hacía pensar que estaba en una peli de Spielberg, pero buena onda que no estaba la radio; me distrae mucho. Entonces, estaba acostada en la cama casi completamente desnuda, con él descubriendo mis pliegues con su lengua. Bien el pibe. Al momento de retribuírlo, me encontré con un cuerpo extraño en la boca. Era cerrar los ojos y que aparezca mi gordito, pero no lo suficiente como para hacerle a mi toy las cosas que sí le hago a él.
Mas o menos cuarenta y cinco minutos duró el primer round, y el flaco no acabó. Me dí cuenta que quería fumar, que ya me había aburrido de ver tanta fascinación por cosas que no eran fascinantes. Que me estaba divirtiendo físicamente, pero al mismo tiempo estaba a kilómetros de mi. Sí, cogimos. Sí, el flaco andaba bien... un 6 o 7. Acabé, y la verdad no me importó que él no haya llegado. Y sí, seguramente voy a volver a estar con algún otro, no por ahora.
Mi amor me llamó a las seis, como habíamos quedado. Cuando llegó del trabajo, le conté lo que había hecho con el otro, completamente libre... completamente yo. Saber que todo mi sexo le pertenece, incluso mientras estaba en el telo en cuatro con otro diciéndome "tomá" y mirándome a traves del espejo. Porque soy suya, le pertenezco hasta los huesos. Mientras le contaba me dí cuenta que me calenté mucho más por saber que después se lo iba a contar que por estar cogiendo con otro.
Él es mi hombre. Los demás, juguetes.

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